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10 de Mayo, 2019

Vino en lata, la última gran moda

Una botella de vino y un par de copas es una imagen que proyectamos irremediablemente sobre un fondo romántico, con velas, sobre una mesa con un mantel perfectamente colocado y una vajilla brillante. Es imposible imaginarlo en un escenario de playa o campo, por ejemplo. Pero si cambiamos esa botella por vino en lata, ahora sí es posible, ¿verdad?

Ni nos hemos dado un golpe en la cabeza, ni hemos tenido una gran idea. El vino en lata existe y no precisamente desde hace poco. El caso es que su venta está batiendo récords en países como Estados Unidos o Argentina y ya sabemos que todo lo que triunfa al otro lado del charco termina llegando con fuerza a España.  

¿De dónde viene el fenómeno del vino en lata?

En realidad, no tenemos que irnos muy lejos para encontrar los primeros lanzamientos de vino en lata, pero sí hay que remontarse más de una década atrás. En el año 2008 el grupo Garvey Bodegas, desde Granada, sacó al mercado 300.000 unidades de vino enlatado. La idea era llamar la atención de un público más joven que quisiera iniciarse en este mundo y también aportar una solución para aquellas personas que quieren disfrutar de esta bebida pero no tienen con quién y deben descorchar una botella solo para ellos (o esperar a alguna cena con amigos o familia, claro). 

La producción tuvo gran acogida y se agotó el stock rápidamente. Tanto el vino en lata blanco como el tinto. Y es que no era cualquier vino. Se trataba de Cavas Hill con la Denominación de Origen del Penedés. 

¿Cuáles son las ventajas y desventajas del vino en lata?

En un sector con tanta solera y tradición como es el del vino, con una cultura tan fuerte y arraigada en países como el nuestro, es normal encontrar defensores y detractores del vino en lata, cada no con sus argumentos. 

La primera ventaja de la lata frente a la tradicional botella es que el reciclaje del aluminio es más fácil y su impacto en el medio ambiente es menor. 

Se venden en tamaños más pequeños, por lo que son perfectas para tomar un vino solo, o para esos momentos de desacuerdo con tu pareja en los que tú prefieres un blanco y ella un tinto. 

Y por supuesto, que podemos sacar al vino del contexto habitual de tomarlo en un restaurante o en casa. Este formato es perfecto para llevarlo a la playa, a la piscina, a un día de picnic o a una fiesta (y así evitas que se puedan romper cristales). Además, durante su transporte no hay riesgo de que se rompan. 

En el bando de las desventajas, parece que la conservación de estas latas es la mayor de ellas, ya que hay que mantenerlas frías y si se calientan podría estropearse la bebida. 

Por no hablar de que descorchar una botella de vino es todo un ritual que se pierde con las latas. Abrirlo con tiempo, dejarlo respirar, y admirar en la copa su color y olor antes del primer trago. 

Y, hablando de estas cualidades, los vinos enlatados son generalmente vinos jóvenes, cuyas cualidades organolépticas no están tan desarrolladas. En cualquier caso, es mejor servirlo en una copa o vaso, en vez de tomarlo de la lata. 

¿Te animas con el vino en lata o le serás fiel a la botella?

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